Aunque se utiliza a diario y muchas veces sin precauciones, el uso de WhatsApp está alcanzado por la Ley de Protección de Datos Personales y otras normativas legales en Argentina. Acciones aparentemente inofensivas como compartir capturas de pantalla, difundir audios o sumar personas a grupos sin permiso pueden acarrear consecuencias judiciales, que van desde sanciones económicas hasta delitos penales.
Cada día se intercambian más de 100 mil millones de mensajes por la plataforma, lo que multiplica las probabilidades de que los usuarios incurran en conductas que vulneran la privacidad de otros. El abogado Eduard Blasi, docente en la Universitat Oberta de Catalunya, advierte que estas prácticas pueden derivar en reclamos civiles o incluso en demandas por violación de secretos.
Uno de los comportamientos más comunes es la difusión de capturas de chats, fotos o videos sin consentimiento. Si el contenido permite identificar a una persona o afecta su imagen, se puede violar la Ley N° 25.326 e incluso artículos del Código Penal que protegen la intimidad. Lo mismo ocurre al reenviar mensajes privados o confidenciales sin autorización.
Otra práctica frecuente es sumar personas a grupos de WhatsApp sin consultarles. Esto expone datos como el número de teléfono, la foto de perfil o el nombre completo, lo cual atenta contra el principio de consentimiento informado. Para evitar estos riesgos, los especialistas recomiendan utilizar listas de difusión o pedir autorización previa.

