José Alperovich, exgobernador de Tucumán, fue condenado a 16 años de prisión por nueve hechos de abuso sexual, tres de ellos en grado de tentativa. La sentencia también incluye la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Durante la audiencia, Alperovich, de 69 años, permaneció en silencio, presionando una medalla que le regaló un rabino, mientras sus hijos trataban de protegerlo de las cámaras.
El juicio, que duró cuatro meses y medio, involucró a unos 80 testigos y finalizó con la decisión del juez Juan Ramos Padilla de ordenar la detención inmediata de Alperovich, quien fue trasladado a una cárcel federal tras pasar brevemente por una comisaría porteña. Este caso, que mantuvo en vilo a la opinión pública durante cinco años, se inició con una denuncia presentada por su sobrina, quien trabajó como su secretaria durante la campaña electoral de 2019.
El juez Ramos Padilla también ordenó que tres testigos sean investigados por falso testimonio, sospechados de haber mentido para proteger a Alperovich. Además, dos psicólogas que presentaron informes desacreditando a la víctima serán investigadas por el Ministerio de Salud, tras detectarse que algunos de sus informes contenían párrafos copiados del descargo de la defensa.
La víctima, identificada como M.F.L., tenía 27 años cuando ocurrieron los abusos entre diciembre de 2017 y diciembre de 2018. Su denuncia, inicialmente desacreditada por el círculo cercano de Alperovich, fue considerada un «complot político» y un acto de «venganza». Sin embargo, la justicia finalmente dio la razón a la denunciante. Milagro Mariona, vocera de M.F.L., destacó que el veredicto muestra que la justicia creyó en la víctima, lo cual es una victoria en sí misma.
Los abogados de M.F.L., Pablo Rovatti y Carolina Cymerman, del Programa de Asistencia y Patrocinio Jurídico a Víctimas de Delitos de la Defensoría General de la Nación, emitieron un comunicado destacando la importancia de la condena, no solo para su clienta, sino también como un mensaje para otras víctimas de violencia sexual. Señalaron que esta sentencia refuerza la idea de que la ley se aplica a todos y que la palabra de la víctima cuenta.
El juicio contra Alperovich, que comenzó el 5 de febrero, incluyó testimonios de diversas personas cercanas al acusado y a la víctima. Alperovich, quien defendió su inocencia argumentando que las acusaciones eran parte de una venganza política, se mostró en videollamadas desde su casa durante gran parte del juicio. Su defensa se centró en desacreditar a la víctima y en plantear teorías de complot, sin lograr convencer al tribunal.

