La impresión 3D en hormigón continúa avanzando y comienza a superar algunas de las principales limitaciones que frenaban su utilización a gran escala. Esta tecnología permite construir mediante la colocación sucesiva de capas de material controladas digitalmente, reduciendo el uso de encofrados y automatizando parte del proceso. Una revisión publicada en Nature Reviews Clean Technology señala que ya se utilizaron impresoras de gran tamaño y brazos robóticos para levantar viviendas, edificios de más de 1.000 metros cuadrados y hasta puentes, mientras que la optimización de los diseños puede generar importantes ahorros de materiales.
Uno de los avances más recientes está vinculado con la reducción del impacto ambiental del hormigón utilizado para imprimir. Investigadores de la Universidad Nacional de Singapur desarrollaron en 2026 una mezcla capaz de reemplazar el **60% del cemento Portland por polvo de vidrio reciclado**. Los ensayos consiguieron resistencias a la compresión superiores a 50 megapascales y, frente a mezclas imprimibles convencionales, registraron una reducción del 44% en la energía incorporada y del 52% en las emisiones de dióxido de carbono, según los resultados difundidos por la institución.
También se están produciendo avances para resolver uno de los mayores desafíos de esta tecnología: cómo reforzar las estructuras sin perder la automatización del proceso. Un estudio publicado en 2026 en Communications Engineering experimentó con la incorporación de refuerzos de polímeros reforzados con fibras durante la propia impresión. El objetivo es mejorar la resistencia a la flexión y la ductilidad del material, ya que el hormigón impreso sin refuerzos presenta mayores dificultades para soportar esfuerzos de tracción y puede sufrir fallas frágiles. Paralelamente, investigadores de la Universidad de Nuevo México desarrollaron un material cementicio ultradúctil y autorreforzado pensado especialmente para impresión 3D.
Los progresos también alcanzan a la automatización y construcción de estructuras de dimensiones reales. La Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH Zurich) destacó en 2025 el desarrollo de sistemas que automatizan la mezcla, alimentación y bombeo del hormigón hasta el brazo robótico, una mejora considerada clave para trasladar la impresión 3D desde proyectos experimentales hacia aplicaciones industriales. Pese a los avances, los especialistas advierten que todavía quedan desafíos vinculados con la durabilidad, los refuerzos estructurales, la normalización y la elevada proporción de cemento que requieren algunas mezclas, aunque la tecnología se perfila como una alternativa con potencial para reducir desperdicios, acelerar obras y permitir diseños que serían mucho más difíciles de ejecutar con métodos tradicionales.

