En plena temporada estival, el Chorro de las Varas se presenta como una opción accesible y refrescante para quienes buscan disfrutar de la naturaleza. Con más de 2 metros de caída, este salto de agua forma una apacible piscina natural, convirtiéndolo en un destino ideal para el baño.
El acceso al Chorro de las Varas es variado, permitiendo llegar en colectivo hasta el Puente Negro o en vehículo particular, navegando por los navales. Al seguir una ruta alternativa en lugar de la Ruta 4 hacia la Laguna de Yala, se llega a un pintoresco barrio con algunas casas, marcando el comienzo del río Las Varas. Un sendero bien definido guía a los visitantes a lo largo del río, con suficiente actividad para mantener el camino claro.
A medida que el río se estrecha, es inevitable mojarse, pero la presencia de numerosas lajas resalta la importancia de contar con un calzado que ofrezca buena tracción. Al llegar al Chorro, se descubre un espacio reducido, destacando la necesidad de visitarlo en grupos pequeños para evitar aglomeraciones y respetar el entorno natural.
Es crucial tener en cuenta las condiciones climáticas, especialmente en cuanto a las lluvias. Dada la estrechez del arroyo, posibles crecidas podrían atrapar a los visitantes entre sus paredes, por lo que se recomienda verificar las condiciones climáticas no solo en la localidad, sino también aguas arriba, en lugares como León, Los Andes, donde provienen los deshielos y ríos de montaña.

