En una decisión controversial, el estado sureño de Alabama llevó a cabo la ejecución de Kenneth Eugene Smith mediante el uso de gas nitrógeno, convirtiéndose en la primera vez que este método se implementa en Estados Unidos. Smith, condenado a muerte en 1996 por el asesinato de Elizabeth Dorlene Sennett, fue declarado muerto 29 minutos después del inicio de la ejecución, según informó el comunicado del fiscal general de Alabama.
La ejecución, que ha generado gran polémica, ha sido condenada por organismos internacionales y expertos en derechos humanos. La ONU considera el uso de gas nitrógeno como un método de ejecución que constituye tortura, y la Unión Europea ha expresado su desaprobación, destacando que es un castigo «especialmente cruel e inusual».
La ejecución originalmente programada con inyección letal en noviembre de 2022 fue cancelada debido a dificultades en la colocación de la vía intravenosa. Alabama es uno de los tres estados en Estados Unidos que permite la ejecución por inhalación de nitrógeno, causando la muerte por hipoxia, es decir, la falta de oxígeno.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, expresó su profundo pesar por la ejecución y señaló que el método de asfixia con nitrógeno plantea serias preocupaciones sobre la posibilidad de constituir tortura o trato cruel, inhumano o degradante.
A pesar de las apelaciones presentadas por Smith, incluida una solicitud a la Corte Suprema de Estados Unidos, todas fueron rechazadas, marcando un hito en la introducción de un nuevo método de ejecución en el país después de más de 40 años.
La pena de muerte en Estados Unidos ha estado sujeta a un escrutinio creciente, con cambios en la legislación que reflejan una mayor consideración de problemas de salud mental y traumas en los acusados. A pesar de la abolición en 23 estados y moratorias en seis, la ejecución de Smith destaca la persistencia de métodos controvertidos y el debate continuo sobre la aplicación de la pena capital en el país.

