El Gobierno nacional anunció hoy la eliminación temporal de las retenciones a las exportaciones de granos y sus subproductos, fijando la alícuota en 0 % para todos los cultivos como la soja, el maíz, el trigo, el girasol, entre otros. La medida regirá hasta el 31 de octubre de 2025, o hasta que se hayan declarado ventas al exterior por un monto de 7.000 millones de dólares, lo que ocurra primero.
El objetivo, según explicaron desde el Ejecutivo y el vocero presidencial Manuel Adorni, es incrementar la oferta de dólares en el mercado y aliviar la tensión cambiaria que viene caracterizando los ultimos días. La acción se da en un contexto en que el dólar mayorista ha operado en el techo de la banda de flotación, y el Gobierno busca evitar más presión sobre la cotización al incentivar que los agroexportadores liquiden sus divisas.
Desde el sector agropecuario, la medida fue recibida con satisfacción, aunque con algunos reparos. Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina, valoró el alivio fiscal que representa la quita de retenciones, señalando que ese impuesto “perjudica la producción, restringe las inversiones y obliga a extremar el cuidado de los gastos”. Pero también critican que no se haya incluido al sector ganadero, en particular la carne, pese a los reclamos que habían hecho distintas entidades del rubro.
Queda por verse cómo responderá el mercado y cuál será el impacto real en las reservas del Banco Central y en la economía en general. Analistas advierten que, si bien la medida puede aumentar de forma apreciable la liquidación de exportaciones y mejorar la entrada de dólares en lo inmediato, también puede generar expectativas inflacionarias o distorsiones si no se acompaña de otras políticas macroeconómicas. Además, el cumplimiento del límite de los USD 7.000 millones en ventas al exterior será clave para determinar qué tan duradero será el efecto.

