Este 29 de marzo se conmemora el nacimiento de Alfredo Gramajo Gutiérrez, reconocido pintor y dibujante argentino, cuya obra retrató con detalle la vida y las tradiciones de los pueblos del noroeste del país. Nacido en 1893 en Monteagudo, Tucumán, se trasladó a Buenos Aires en su juventud, donde se formó en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes y la Escuela Nacional de Artes Decorativas. En 1917 obtuvo su título de profesor de dibujo y trabajó en el Ferrocarril Central antes de dedicarse plenamente a la docencia y al arte.
A lo largo de su trayectoria, Gramajo Gutiérrez participó en numerosas exposiciones en Argentina y en el extranjero, con obras que forman parte de importantes colecciones, como las del Museo Nacional de Bellas Artes y el Museo Nacional de Arte Moderno de París. Su producción se enfocó en escenas cotidianas de los pueblos del interior, plasmando en sus lienzos rituales religiosos, mercados, carnavales y velorios. Entre sus pinturas más destacadas se encuentran La ceremonia, El hachero y su familia y El entierro del angelito. Su estilo costumbrista y su compromiso con un arte nacionalista lo llevaron a ser reconocido por la crítica y por figuras como Leopoldo Lugones, quien lo llamó “el pintor nacional”.
Su legado artístico fue ampliamente reconocido con premios y distinciones, como el Gran Premio de Honor del Ministerio de Educación y Justicia en 1954 y la Medalla de Oro en la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1928. Fallecido en 1961 en Olivos, Buenos Aires, su obra sigue siendo un testimonio visual de la cultura y las creencias populares de las provincias argentinas, manteniendo su relevancia en el ámbito artístico e histórico.

