El Gobierno ha presentado una propuesta para modificar la movilidad de las jubilaciones y pensiones, planteando cambios significativos que generan incertidumbre entre los beneficiarios. Según trascendió, la propuesta propone mantener un ajuste trimestral en marzo, respetando la fórmula actual. Sin embargo, a partir de abril, se introduciría una actualización automática mensual basada en el último dato de inflación disponible del INDEC.
Esta iniciativa plantea interrogantes significativas. En primer lugar, no queda claro cómo se tratarán los bonos que los jubilados de haberes más bajos vienen cobrando desde septiembre de 2022, lo cual genera incertidumbre sobre el mantenimiento del poder adquisitivo de estos bonos.
Asimismo, se estima que hasta que entre en vigor la movilidad por inflación en abril, los haberes previsionales podrían sufrir una pérdida adicional de alrededor del 30/35%, en comparación con una inflación trimestral proyectada del 75/80%. Esto plantea desafíos significativos para los jubilados, quienes ya han experimentado pérdidas durante las gestiones anteriores.
La propuesta también omite detalles cruciales, como si las jubilaciones mínimas seguirán recibiendo refuerzos adicionales en forma de bonos en marzo y si estos se integrarán al haber corriente. Además, la falta de información sobre los coeficientes que ajustan las remuneraciones para calcular el haber inicial de nuevos jubilados genera incertidumbre sobre las diferencias entre quienes ya están jubilados y quienes lo harán en el futuro.

