Las baterías de los celulares son de ion de litio y, aunque los accidentes son poco frecuentes, pueden fallar si se exponen a calor excesivo, golpes, cargadores defectuosos o reparaciones mal realizadas. Por eso, los especialistas recomiendan tomar precauciones simples durante la carga y prestar atención a señales como hinchazón, olor extraño, pérdida de líquido, cambio de color o ruidos inusuales.
Una de las principales recomendaciones es no cargar el celular sobre la cama, debajo de la almohada o tapado con ropa, ya que el calor puede quedar atrapado y aumentar el riesgo de sobrecalentamiento. También se aconseja cargarlo sobre una superficie firme y ventilada, lejos de materiales inflamables, y evitar dejarlo al sol, dentro del auto o en ambientes con temperaturas muy altas. Apple advierte, por ejemplo, que cargar o usar dispositivos en lugares con más de 35 °C puede afectar la batería.
Otro punto clave es usar cargadores y cables compatibles, en buen estado y preferentemente originales o certificados. No se debe cargar el celular si el cable está pelado, el cargador recalienta, el conector está flojo o la batería parece dañada. La NFPA también recomienda dejar de cargar la batería una vez que esté completa y no utilizar equipos de carga que no sean compatibles con el dispositivo.
Si el celular se calienta demasiado, se hincha, larga olor a químico, humo o hace ruidos extraños, lo más seguro es dejar de usarlo de inmediato, desenchufarlo si no implica riesgo y alejarlo de objetos que puedan prenderse fuego. En esos casos no conviene pinchar, apretar ni intentar reparar la batería en casa: debe revisarla un técnico capacitado, porque una mala manipulación puede provocar sobrecalentamiento, incendio o lesiones.

