Cada 18 de diciembre se conmemora el Día Internacional del Migrante, establecido por las Naciones Unidas en el año 2000. Esta fecha busca destacar el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales de las millones de personas que, por motivos sociales, políticos o económicos, se ven obligadas a dejar sus países de origen. Este 2024, el lema elegido es “Celebrar las contribuciones y las oportunidades de la migración”, subrayando el impacto positivo que generan los migrantes en las sociedades que los acogen.
Desde 2014, se han registrado casi 70.000 desapariciones de migrantes en rutas terrestres y marítimas, según la ONU, aunque se estima que las cifras reales podrían ser aún mayores. Estas pérdidas humanas representan una crisis humanitaria global que afecta no solo a los familiares de las víctimas, sino también a las comunidades de origen y destino. En este contexto, organizaciones internacionales remarcan la necesidad de implementar políticas que promuevan una migración segura, ordenada y digna.
Además de los desafíos económicos y sociales, el fenómeno migratorio conlleva efectos emocionales profundos, como la “nostalgia migratoria”, una problemática cada vez más frecuente en espacios terapéuticos. Este Día Internacional del Migrante es una oportunidad para reconocer no solo los aportes de quienes migran, sino también la responsabilidad colectiva de garantizar su bienestar y derechos en cualquier lugar del mundo.

